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Lupus eritematoso sistémico, la enfermedad de las mil caras

5 marzo, 2022

El lupus es una enfermedad autoinmune, es decir, el propio sistema inmunitario ataca las células y tejidos sanos por error. Esto puede dañar muchas partes del cuerpo, incluyendo las articulaciones, piel, riñones, corazón, pulmones, vasos sanguíneos y el cerebro.

¿Por qué se produce el lupus?

En el momento actual, todavía se desconoce la causa exacta por la que se produce el lupus; no obstante, los estudios apuntan a una combinación entre causas genéticas, hormonales y ambientales.

¿Cuáles son los síntomas del lupus eritematoso?

Los síntomas son muy variados ya que es una enfermedad que puede atacar a prácticamente cualquier órgano. Suele ser muy típica la afectación cutánea y la articular. Los síntomas y signos dependen del órgano afecto. A continuación, detallamos algunos de ellos:

  • Síntomas generales: fatiga, cansancio, pérdida de peso, febrícula sin que se acompañe de un proceso infeccioso.
  • Síntomas articulares o musculares: prácticamente el 90% de los pacientes presentan dolor e inflamación de alguna articulación. Las que más se suelen afectar son las de las manos, muñecas, codos, rodillas y pies.
  • Afectación cutánea o de mucosas: existen varias manifestaciones cutáneas siendo muy típica la sensibilidad a la luz solar que produce manchas eritematosas en las zonas expuestas al sol. En cara es muy característico el “exantema en alas de mariposa” que se localiza en mejillas y nariz. También son frecuentes las aftas orales.
  • Afectación renal: los riñones también se pueden ver afectados. Aunque puede ser una afectación grave, el paciente no percibe la inflamación renal, no suele tener síntomas. En la orina suelen objetivarse alteraciones como pérdida de proteínas y sangre.
  • Sistema nervioso y cerebral: engloba una gran variedad de síntomas que en muchas ocasiones son inespecíficos, como entumecimiento, dolor de cabeza, debilidad, pérdida de memoria, cambios de humor, depresión, ansiedad…
    Corazón y pulmón: el lupus inflama las membranas que cubren tanto el corazón (pericardio) como el pulmón (pleura), produciendo pericarditis o pleuritis.

 

¿Cómo se diagnostica el lupus?

El diagnóstico se realiza obteniendo una puntuación de 10 o más en los criterios de clasificación EULAR/ACR 2019. Para ello se deben recoger los síntomas del paciente (anamnesis), seguido de la exploración física realizada por el médico y por último con los valores analíticos y de otras pruebas complementarias.
Los hallazgos analíticos más frecuentes son la positividad para anticuerpos antinucleares (ANA), niveles bajos de leucocitos, linfocitos y plaquetas. Aparecen anticuerpos más específicos del lupus, llamados anti-DNA, anti-Sm o anticuerpos antifosfolípidos.

¿Cómo se trata el lupus?

El tratamiento deberá individualizarse a cada paciente y al grado de afectación de la enfermedad que presente. Inicialmente se recomiendan medidas generales como realizar actividades que fortalezcan la musculatura (caminar, andar o montar en bicicleta), así como la utilización de fotoprotector 50 en las zonas expuestas al sol.

Los fármacos más habitualmente usados son:

  • Antiinflamatorios: para controlar los episodios de inflamación articular o dolor muscular.
  • Glucocorticoides: sigue siendo uno de los mejores antiinflamatorios disponibles, sobre todo cuando necesitamos que la acción sea rápida. Prácticamente todas las complicaciones de la enfermedad se pueden tratar con corticoides. El tipo y la dosis dependerá del grado y el órgano afectado.
  • Antipalúdicos (cloroquina e hidroxicloroquina): son fármacos que tradicionalmente se utilizaban para el paludismo o malaria. En la actualidad han demostrado ser muy útiles para el manejo de la artritis, lesiones cutáneas o para la afectación del corazón y pulmón.
  • Inmunosupresores: estos fármacos son necesarios en manifestaciones graves y actúan controlando las defensas que están atacando a los propios órganos. Los más utilizados son el micofenolato mofetilo, la azatioprina y ciclofosfamida. También se pueden utilizar fármacos biológicos como el rituximab o belimumab.

¿Qué complicaciones puede provocar el lupus?

El lupus sistémico puede provocar complicaciones en varios de los sistemas y órganos del cuerpo. Entre ellas, se encuentran:

  • Inflamación de los riñones (nefritis lúpica): aunque menos de la mitad de los pacientes desarrollarán una alteración que se refleje clínicamente en diversos grados de severidad, prácticamente el 100% de los pacientes tienen el riñón inflamado al microscopio.
  • Aumento de la presión arterial en los pulmones (hipertensión pulmonar) y/o daño al tejido pulmonar.
  • Líquido alrededor del corazón (pericarditis) o inflamación de la membrana que recubre los pulmones (pleuritis) o -más rara- inflamación del músculo cardíaco (miocarditis).
  • Enfermedad arterial coronaria (las arterias se endurecen) o inflamación de los vasos sanguíneos del cerebro u otras partes del cuerpo (vasculitis).
  • Inflamación del sistema nervioso y del cerebro.
  • Problemas en el embarazo y peligro de aborto espontáneo, que es más frecuente que en la población general.
  • Trastornos sanguíneos entre los que se encuentran: niveles bajos de plaquetas y de leucocitos en sangre y riesgo de trombosis en arterias y venas de diversas localizaciones por mala coagulación de la sangre, lo que puede hacer que se produzca un accidente cerebrovascular u otras complicaciones en otros órganos si no se controla.

Tipos de Lupus

Existen cuatro tipos de lupus, sus características.

El lupus eritematoso sistémico

El lupus eritematoso sistémico es el tipo de lupus más común y que la mayoría de las personas identifica como “lupus”. El lupus sistémico puede ser leve o severo. Algunas de las complicaciones más graves que comprenden los principales sistemas y órganos son:

  • Inflamación de los riñones (nefritis lúpica)
  • Aumento de la presión arterial en los pulmones (hipertensión pulmonar)
  • Inflamación del músculo cardíaco (miocarditis)
  • Endurecimiento de las arterias (enfermedad arterial coronaria)
  • Inflamación del sistema nervioso y del cerebro
  • Inflamación de los vasos sanguíneos del cerebro u otras partes del cuerpo (vasculitis)

El lupus eritematoso cutáneo

El lupus eritematoso cutáneo se limita a la piel. Si bien el lupus cutáneo puede provocar muchas clases de erupciones y lesiones (llagas), la erupción más común tiene volumen, es escamosa y roja pero no pica; se denomina erupción discoide porque las áreas afectadas tienen forma de discos o círculos. Otro ejemplo común de lupus cutáneo es la erupción que se presenta sobre las mejillas y se extiende sobre el puente de la nariz, dando la impresión de una mariposa con alas abiertas. La pérdida de cabello y los cambios en la pigmentación o el color de la piel también son síntomas de lupus cutáneo.

El lupus inducido por medicamentos

El lupus inducido por medicamentos es una enfermedad similar al lupus que ocurre con algunos medicamentos. Los medicamentos que más habitualmente se relacionan con el lupus inducido por medicamentos son la hidralcina (utilizada para tratar la hipertensión arterial), la procainamida (utilizada para tratar arritmias) y la isoniacida (utilizada para tratar la tuberculosis). En general, los síntomas similares a los síntomas del lupus, desaparecen dentro de los seis meses posteriores a la suspensión de la administración de estos medicamentos.

El lupus neonatal

El lupus neonatal es una enfermedad poco común que puede afectar a bebés de mujeres con lupus. Al momento del nacimiento, es posible que el bebé presente una erupción cutánea, problemas hepáticos o recuentos bajos de glóbulos rojos, pero todos estos síntomas desaparecen por completo después de algunos meses, sin efectos duraderos. Un mínimo porcentaje de infantes con lupus neonatal puede además presentar un defecto cardíaco grave; sin embargo, la mayoría de los hijos de madres lúpicas son absolutamente sanos.

Pautas alimentarias para el lupus

La realidad es que no existe una dieta especial para el lupus, el planteamiento más sencillo es elegir una alimentación nutritiva, bien balanceada y que contenga frutas y verduras como fuente principal, así como granos integrales y un consumo moderado de carnes y pescados frescos. Se debe de evitar la alfalfa que se ha asociado a la aparición de brotes de lupus, el consuo de alcohol ya que interacciona con la eficacia de alguos medicametos

Lo que hay que evitar

La Alfalfa: Porciones de alfalfa se ha asociado a la producción de brotes de lupus, esto se resume a dolor muscular, fatiga, resultados anormales en analíticas, cambios en el funcionamiento del sistema inmunológico y problemas renales. Su principal fuente de alfalfa está en los brotes de la planta y no en las hojas, y el consumo continuado puede provocar un aumento de la inflamación y alteraciones en el sistema inmune y activarlo.

Los fármacos basados en corticosteroides puenden elevar la presión sanguínea, el colesteros y los lípidos de sangre. Su consumo prolongado puede ocasionar algún tipo de osteoporosis, por lo que es muy imporante el consumo de verduras de hojas verde oscuro (espinacas, brócoli, col rizada), leche, queso, yogur y suplementos de calcio y  vitamina D.

Otro aspecto negativo del tratamiento es la retención de líquidos que puede producir edema, Para evitarlo, debe de reducir la cantidad de sal en las comidas y consumir preferentemente productos frescos de la temporada, evitando alimentos procesados.

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